Mi Universar

domingo, 22 de febrero de 2015

La risa y el llanto



Quien afirma que los hombres
nunca debemos llorar
pensará que estamos hechos
de piedras o de metal.

No configura un delito
expresar los sentimientos
no es más hombre quien los guarda
con mil cerrojos adentro.

Suelo llorar a menudo
cuando algo me causa pena
por cosas que a mí me pasan
o por cuestiones ajenas.

También lloro de alegría
cuando me siento feliz
por alguien a quien yo quiero
o simplemente por mí.

Necesarios por igual
como la noche y el día
dos caras de una moneda
son el llanto y la risa.

Son patrimonios comunes
del hombre y de la mujer
no es una cuestión de géneros
los traemos al nacer.

Ruben Edgardo Sánchez, 22 de febrero de 2015