Mi Universar

jueves, 13 de noviembre de 2014

La Fuente de las Nereidas


En mil novecientos tres Lola Mora ofrecía
a Buenos Aires ciudad la obra de su autoría.

Dudaban de su talento pues para una mujer
no sería nada fácil usar martillo y cincel.

La escultora trabajó en su romano atelier
durante casi un año con alumnos del taller.

De Génova a Buenos Aires embarcada en un vapor
la Fuente de las Nereidas a nuestra tierra llegó.

Sobre una valva gigante se levantaba un pilar
con dos nereidas que a Venus ayudaban a alumbrar.

En derredor tres corceles emergiendo de la valva
sostenidos por tritones sumergidos en el agua.

La fuente de las Nereidas obra bella y singular
generaba reticencias por supuesta obscenidad.

La sociedad victoriana cuestionaba la escultura
que mostraba sin recato varias figuras desnudas.

No fue muy bien recibida por la alta sociedad
la juzgaba escandalosa impúdica e inmoral.

Sendas ligas moralistas propiciaron su traslado
por lindar con la indecencia a un lugar más recatado.

Decidieron trasladarla a su actual emplazamiento
en la Costanera Sur un romántico paseo.

Ha pasado casi un siglo nunca más fue cuestionada
los paseantes la disfrutan y es por todos admirada.

Ruben Edgardo Sánchez, 13 de noviembre de 2014

"Cada uno ve en una obra de arte lo que de antemano está en su espíritu; el ángel o el demonio están siempre combatiendo en la mirada del hombre. Yo no he cruzado el océano con el objeto de ofender el pudor de mi pueblo (...). Lamento profundamente lo que está ocurriendo pero no advierto en estas expresiones de repudio -llamémosle de alguna manera- la voz pura y noble de este pueblo. Y esa es la que me interesaría oir; de él espero el postrer fallo." Lola Mora

La fuente iba a ser emplazada en la Plaza de Mayo, donde actualmente se halla la Pirámide de Mayo pero, debido a que los desnudos de la obra ofendían a los miembros de la curia, se sugirió el barrio de Mataderos (Buenos Aires), por ser muy despoblado, o el Parque de los Patricios. Finalmente, privó el criterio de un grupo de prestigiosos ciudadanos, entre ellos Bartolomé Mitre, de instalarla en el Parque Colón. Allí se inauguró el 21 de mayo de 1903, en lo que era la intersección del Paseo de Julio (actual Avenida Leandro N. Alem) con la calle Cangallo (hoy Juan Domingo Perón), a poca distancia de la Casa Rosada. A la ceremonia no asistió ninguna mujer.