Mi Universar

lunes, 24 de julio de 2017

Confesiones de un elector


No es necesario que alguien me lleve siempre del brazo
y me conduzca sin freno y sin dilación al fracaso.

Estoy algo grandecito y tengo mil cicatrices
no hace falta que un imbécil me lleve de las narices.

No soy un manso cordero guiado por un pastor
menos aún ignorante en manos de un impostor.

Tal vez algún exorcismo logre el destino torcer
regresando al infierno al mentado Lucifer.

Aquél que goza arruinando la vida de los demás
riendo a carcajadas cada vez que hace el mal.

Cuánto daño habré hecho para ser tan castigado
ahora me pasan factura por haberme equivocado.