Mi Universar

domingo, 14 de mayo de 2017

El negrito Avellaneda


Según la madre su hijo era un joven especial
se notaba que era un pibe siempre dispuesto a luchar.

Apenas faltaba un mes para que cumpliera años
el negrito Avellaneda no era más que un buen muchacho.

Militante comunista como lo era su padre
le encomendaron hacer propaganda en la calle.

Una banda del ejército entró de golpe en su hogar
en busca del dirigente al que no pudieron hallar.

Al irrumpir en su casa empezaron a patear
las puertas una por una de una manera bestial.

Era un grupo de tareas que buscaba a su papá
porque era comunista y delegado gremial.

Furiosos por no encontrarlo porque se pudo escapar
a su esposa y a su hijo decidieron secuestrar.

Se llevaron por la fuerza a la madre y al negrito
al centro de detención denominado “El Campito”.

Un mes después encontraron sobre la costa uruguaya
el cadáver del muchacho en el Río de la Plata.

Él fue una de las víctimas de los Vuelos de la Muerte
atado de pies y manos estaba echada su suerte.

Los forenses comprobaron que Floreal fue empalado
la tortura medieval dejó heridas en su ano.

No delató a ninguno de todos sus compañeros 
por eso lo consideran un amigo verdadero.

El joven tenía novia y era muy buen nadador
por las bestias genocidas su corta vida acabó.

El negrito Avellaneda había nacido en Rosario
cuando lo encontraron muerto tenía ya quince años.

Ruben Edgardo Sánchez, 14 de mayo de 2017

Floreal Edgardo Avellaneda, el Negrito, nació el 14 de mayo de 1961. Era militante de la Federación Juvenil Comunista, se encargaba de las tareas de propaganda en su barrio. Vivía con su madre Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y con su padre Floreal Avellaneda, delegado de la fábrica textil Tensa, ambos militantes del Partido Comunista. Tenía tan sólo 14 años cuando fue secuestrado de su casa junto a su madre, detenido ilegalmente y torturado. Su cadáver fue hallado el 14 de mayo de 1976, en aguas del Río de la Plata. Su cuerpo fue encontrado con graves muestras de haber sufrido degradantes torturas físicas y haber sido víctima de un horroroso empalamiento.