Mi Universar

martes, 4 de abril de 2017

Carlos Fuentealba y Eduardo Villalba


Tanto a uno como al otro habría que rendirle honores
por creer en utopías como buenos soñadores.

Uno era formoseño y el otro era neuquino
con la impronta provinciana de valores pueblerinos.

Fueron maestros de escuela y además buenas personas
el destino les jugó una pesadísima broma.

Uno murió asesinado tristemente por la espalda
por un milico indolente que le disparó una bala.

El otro era mi amigo mi compañero de escuela
lo mataron de un disparo por defender su vivienda.

Murieron tempranamente tal vez porque eran muy buenos
por mérito a sus acciones debían ganar el cielo.

Carlos era Fuentealba y Eduardo era Villalba
ambos tenían la tibieza que nos regala el alba.

Los recuerdo con cariño y con dolor consecuente
por razones similares los tengo siempre presente.

Ruben Edgardo Sánchez, 4 de abril de 2017