Mi Universar

jueves, 23 de febrero de 2017

Medianoche


Las calles las avenidas resultan cuasi desiertas
ya no hay puertas ni ventanas que se mantengan abiertas.

Gente que duerme en las calles borrachos empedernidos
algún que otro ensangrentado y a lo lejos alaridos.

Cualquier sombra es sospechosa incluso la de los árboles
ya no hay nadie que se siente en escalones de mármoles.

Ya no se puede salir a la calle sin temores
después de la medianoche sólo quedan sinsabores.

Por suerte la noche es corta el mérito es del verano
porque oscurece más tarde y amanece muy temprano.

Ruben Edgardo Sánchez, 23 de febrero de 2017