Mi Universar

martes, 10 de enero de 2017

Dama del ocaso


A la hora del crepúsculo tiempo en que declina el sol
a lo lejos se divisan vestigios de su arrebol.

Recostada en el poniente como una hoz platinada
la luna sigue creciendo como bella filigrana.

Suspendida en el rocío acariciando la grana
me mira con complacencia pero no me dice nada.

Sabe que luce radiante y es por todos admirada
es la dama del ocaso en otra noche estrellada.

Ruben Edgardo Sánchez, 10 de enero de 2014