Mi Universar

martes, 18 de agosto de 2015

La vereda que está enfrente


A veces la vida es dura y nos lastima por dentro
no encontramos el consuelo y los demás están lejos.

Puede que otros estén cerca porque hay proximidad
pero a su vez la distancia es una eternidad.

Lo que vemos que le pasa al vecino que está enfrente
nos podría suceder a nosotros o a otra gente.

Entre una y otra vereda hay un río de cemento
que es muy fácil de cruzar y lleva sólo un momento.

Ninguno queda exceptuado de padecer algún drama
un poco de compasión la tristeza aliviana.

Tan sólo un rostro amigable o al menos una palabra
pueden ser un buen consuelo que reconforte el alma.

Nadie puede reparar un daño que ya está hecho
pero puede consolar a un corazón deshecho.

La vereda que está enfrente es como nuestra vereda
de acuerdo en donde estemos más cerca o lejos queda.