Mi Universar

lunes, 27 de julio de 2015

La indiferencia


Tanto el amor como el odio son parientes muy cercanos
sentimientos bien opuestos pero con destinatarios.

En cambio la indiferencia resulta condenatoria
para aquel que es expulsado de nuestra vida e historia.

Ella niega la existencia del otro aunque esté muy cerca
y respire el mismo aire que a los dos nos rodea.

En vez de manifestar repudio o aceptación
implica sentar un hecho que apunta a su anulación.

Esto es peor convengamos porque el otro ya no existe
pertenece a otra galaxia y otra entidad reviste.

Imaginemos no vernos al estar frente al espejo
ni siquiera nuestros ojos sea de cerca o de lejos.

Es muy desalentador y hasta parece imposible
tener al otro tan cerca y ser casi imperceptible.

La indiferencia radica en anular al distinto
aquello que nos molesta resulta casi extinto.

Ruben Edgardo Sánchez, 27 de julio de 2015