Mi Universar

sábado, 13 de junio de 2015

Nuestro templo sagrado


Hay un lugar que es sagrado no es una iglesia es un templo
y es en donde veneramos una pasión bien de adentro.

La sangre recorre el cuerpo como un gran torbellino
y al llegar al corazón se produce el estallido.

Las banderas que se agitan la música que se enciende
miles de almas que gritan su sentimiento xeneize.

El coloso de cemento tiembla al ritmo de la hinchada
cuántas gargantas tronando hasta quedar destrozadas.

Debajo del verde césped aguardan los gladiadores
para salir a la cancha y enfrentar a los leones.

Llega el momento sublime uno a uno irán saliendo
y en el centro de la cancha con palmas agradeciendo.

Es el momento del éxtasis la perfecta comunión
la hinchada que los aclama antes de entrar en acción.

Luego empezará el partido y con él las emociones
la esperanza de algún gol que colme las ilusiones.

El grito ensordecedor de miles de aficionados
de una hinchada que es pasión aquí como en todos lados.

El desborde la locura la explosión de la alegría
corazones palpitando de dicha y algarabía.

No hay felicidad más grande que ser parte de la fiesta
que nos brinda a menudo la gloriosa Bombonera.

En Argentina y el mundo las personas más dichosas
no necesitan dinero solo ser hinchas de Boca.

Ruben Edgardo Sánchez, 13 de junio de 2015