Mi Universar

jueves, 16 de octubre de 2014

El mutante


Cierta noche en un pueblito en un viejo caserón
un paisano despertó por una fuerte explosión.

Al despertar se dio cuenta de que en la cama no estaba
sino contra la pared sobre el piso de la sala.

Se levantó y con cuidado de su bolsillo sacó
un espejo muy chiquito que por suerte se salvó.

Al ver su cara no supo reconocer sus facciones
la mitad había mutado y parecía otro hombre.

Desde el jardín de su casa partió rumbo a la ciudad
en busca de algún doctor que le curara su mal.

Amaneciendo ya estaba y el hombre iba en camino
al acercarse a una esquina encontró a un adivino.

El adivino le dijo que había un mágico pozo
y que si alguien caía mutaba en un ser hermoso.

El paisano dijo gracias y su marcha comenzó
y en el final del camino con el pozo se encontró.

Era bastante profundo y ancho como un elefante
en el fondo se veían unas víboras gigantes.

El paisano se asustó y quiso retroceder
pero ya era muy tarde y comenzó a caer.

Por suerte pudo agarrarse del borde con una mano
enfrente estaba riendo muy satisfecho el malvado.

Mientras esto sucedía un helicóptero grande
llegó al lugar presuroso en auxilio del mutante.

Los médicos le dijeron que no era preocupante
que el rostro le iba a quedar como lo tenía antes.

El malvado que lo indujo a caerse en ese pozo
por malvado se cayó y no quedó más hermoso.

Las víboras le picaron el cuerpo por todos lados
le pusieron muchas vendas y quedó momificado.

Ruben Edgardo Sánchez, 18 de julio de 1995