Mi Universar

lunes, 15 de septiembre de 2014

No sé qué mal te hace daño


No hace falta estar al límite para sentir que te quiero
esto es cierto porque estoy junto a ti desde hace tiempo.

Por eso ahora te escribo cuando estás casi a cien metros
dormida tal vez soñando entre tímidos bostezos.

Aquí estoy en nuestro hogar esperando tu regreso
tú en una sala común de un hospital para el pueblo.

Te imagino a mi lado junto a la mesa de cedro
cebando unos buenos mates recordando viejos tiempos.

No sé qué mal te hace daño espero que no sea serio
quiero que estés a mi lado por ser lo mejor que tengo.

Ruben Edgardo Sánchez, 9 de julio de 1996