Mi Universar

viernes, 22 de agosto de 2014

Por mirarnos el ombligo


Todos somos diferentes
y a la vez somos iguales
presumimos de normales
y somos impertinentes.

Procedemos sin cautela
sin meditar demasiado
hacemos daño al de al lado
causando ingratas secuelas.

Actuamos con displicencia
por mirarnos el ombligo
dejamos de ser testigos
de pesares y carencias.

Si fuéramos más sensibles
al sufrimiento ajeno
además de ser muy bueno
ser feliz sería posible.

Ruben Edgardo Sánchez, 22 de agosto de 2014