Mi Universar

lunes, 9 de junio de 2014

A Dulce nuestra perrita


Un día llegaste a casa parecías un peluche
fuiste un regalo del cielo que entregaron sin estuche.

Era el año dos mil diez viernes dieciséis de abril
primer día en nuestra casa y nos viste sonreír.

Con pelo negro azabache y un mes y medio de edad
al bajarte de mis brazos tambaleabas al andar.

De a poco fuiste creciendo y no sabíamos qué hacer
lo que tenías a mano comenzaste a morder.

Vivíamos enojados por tus diarias travesuras
no encontrábamos remedio a semejantes diabluras.

Nos mirabas de costado como pidiendo perdón
entonces nos ablandabas nuestro frágil corazón.

Pasaron un par de años y empezaste a obedecer
lo que te íbamos pidiendo estabas dispuesta a hacer.

Eres buena y cariñosa te gusta mucho jugar
corres de un lado hacia otro luego vas a descansar.

Cuando nos vamos de casa aunque sean pocas horas
el regreso es una fiesta y de alegría desbordas.

Tú sabes que te adoramos casi como a nuestra hija
y eres parte importante de nuestra hermosa familia.

Ruben Edgardo Sánchez, 7 de abril de 2014