Mi Universar

lunes, 26 de mayo de 2014

En tus entrañas


La tuviste en tus entrañas la nutriste con tu sangre
le entregaste el corazón y por eso eres su madre.

Un día tan sólo fue una semilla en tu vientre
apenas imperceptible una vida incipiente.

Pasaron algunos meses y el cambio era evidente
algo nacía por dentro entre tus pies y tu frente.

Era un sueño una quimera que acunaste día a día
engendrar algún retoño y formar una familia.

El tiempo era propicio y también las circunstancias
te propusiste ser madre y abonaste la esperanza.

La tierra aún era fértil y voluntad no faltaba
buscaste un descendiente que alumbrara tu morada.

Llegaste al noveno mes sin poder disimular
aunque hicieras mil intentos que a luz ibas a dar.

La niña nació robusta tu panza hubo que abrir
sus tres kilos ochocientos al fin pudiste parir.

Eres toda una madraza que a todo dice que sí
das la vida por tu hija porque lo quieres así.

Vives pendiente de ella que si sale a dónde va
quiénes son sus amistades y a qué hora volverá.

Tal vez no seas perfecta siempre algo ha de faltar
pero allá en el horizonte tu hija siempre estará.

Algún día en el futuro dos veces madre serás
tu hija te dará algún nieto que también consentirás.

Ruben Edgardo Sánchez, 20 de octubre de 2013